Durante la dictadura desaparecieron unos 250 adolescentes entre 13 y 18 años; algunos por su militancia política, barrial o en centros de estudiantes; otros, como consecuencia de la represión ejercida contra sus padres, hermanos, familiares o conocidos. Existía el precedente de secuestros de adolescentes que pasaron a ser desaparecidos o víctimas de ejecuciones sumarias en el período 1973-1976, especialmente en Tucumán, Córdoba y Santa Fe, pero también en otros puntos del país como Gran Buenos Aires, Mendoza, Corrientes… (Anexo II Conadep, 2006). En La Plata, unos veinte estudiantes secundarios fueron secuestrados en septiembre de 1976; muchos militaban en las filas de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios, de la Juventud Peronista), aunque algunos pertenecían a otras agrupaciones o a ninguna. La mayoría fue detenida en la noche del 16 de septiembre, que pasó a ser conocida como “la noche de los lápices”. De este operativo ordenado por el genocida general Ramón Camps pocos salieron con vida, quedando a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Este hecho fue conocido ampliamente gracias a las denuncias de los liberados Pablo Díaz, Emilce Moler y Gustavo Calotti. En Bahía Blanca, en el Centro Clandestino de Detención “La Escuelita” también estuvieron secuestrados numerosos jóvenes y adolescentes; en la ciudad de Buenos Aires desparecieron varios alumnos de la Escuela Superior de Comercio “Carlos Pellegrini” dependiente de la Universidad de Buenos Aires. El plan de exterminio se expandió por todos los ámbitos, no importaba la edad de las personas.” Eggers-Brass, Teresa. Historia argentina: una mirada crítica – 1a de. Ituzaingó: Maipue, 2006, pág 636-637
Durante la dictadura desaparecieron unos 250 adolescentes entre 13 y 18 años; algunos por su militancia política, barrial o en centros de estudiantes; otros, como consecuencia de la represión ejercida contra sus padres, hermanos, familiares o conocidos. Existía el precedente de secuestros de adolescentes que pasaron a ser desaparecidos o víctimas de ejecuciones sumarias en el período 1973-1976, especialmente en Tucumán, Córdoba y Santa Fe, pero también en otros puntos del país como Gran Buenos Aires, Mendoza, Corrientes… (Anexo II Conadep, 2006). En La Plata, unos veinte estudiantes secundarios fueron secuestrados en septiembre de 1976; muchos militaban en las filas de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios, de la Juventud Peronista), aunque algunos pertenecían a otras agrupaciones o a ninguna. La mayoría fue detenida en la noche del 16 de septiembre, que pasó a ser conocida como “la noche de los lápices”. De este operativo ordenado por el genocida general Ramón Camps pocos salieron con vida, quedando a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Este hecho fue conocido ampliamente gracias a las denuncias de los liberados Pablo Díaz, Emilce Moler y Gustavo Calotti. En Bahía Blanca, en el Centro Clandestino de Detención “La Escuelita” también estuvieron secuestrados numerosos jóvenes y adolescentes; en la ciudad de Buenos Aires desparecieron varios alumnos de la Escuela Superior de Comercio “Carlos Pellegrini” dependiente de la Universidad de Buenos Aires. El plan de exterminio se expandió por todos los ámbitos, no importaba la edad de las personas.” Eggers-Brass, Teresa. Historia argentina: una mirada crítica – 1a de. Ituzaingó: Maipue, 2006, pág 636-637
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