El error fundamental de Pinedo, además de su falta de valentía y responsabilidad, fue no confiar en los gauchos que trabajaban en la isla Soledad para organizar una resistencia al invasor. Ellos lucharon contra los ingleses durante varios meses. Ese grupo estuvo comandado por Antonio Rivero. Fueron finalmente derrotados, hechos prisioneros trasladados engrillados a bordo del HMS Beagle, al mando de Fitz Roy y luego llevados presos a Río de Janeiro y de allí Inglaterra.232
Los rioplatenses fueron Antonio Rivero, pastor y esquilador de ovejas de la colonia de Puerto Soledad, acompañado de otros dos gauchos y cinco indios charruas, el 26 de agosto de 1833 se rebeló contra la autoridad inglesa y dieron muerte a Dickson, Simon y Brisbane y otras dos personas. Hasta enero –dice José María Rosa– estuvieron las Malvinas bajo el control de los gauchos de Rivero. Arriaron el pabellón inglés, e izaron la bandera de la Confederación Argentina y resistieron durante cuatro meses a la espera de refuerzos. Ese apoyo nunca llegó, el 7 enero de 1834 llegan las goletas Hope Full, Rose y Susan Anne y los buques de guerra Chalenger, Beagle -con Darwin a bordo- y Adventure, que retoma el control de las islas, persiguen a los gauchos y los obligan entregarse.
Antonio Rivero y el resto de los acusados, fueron enviados presos y engrillados a Río de Janeiro y de allí Inglaterra en donde fueron entregados a la justicia. Sin embargo, fueron dejados en libertad, porque el juez que tuvo a su cargo la causa concluyó que los hechos por los que se acusa al Sr. Antonio Rivero sucedieron fuera de los dominios de la corona. Tal actitud inglesa obedeció a la preocupación de no convertir a esos gauchos en héroes en el Río de la Plata. Formalmente se aceptó la sugerencia del Almirantazgo inglés de declararlos beligerantes —que habían combatido sirviendo a otra bandera— y liberarlos para evitar situaciones complicadas.233 Rivero y su gente, fueron traídos de vuelta a Montevideo y liberados en la noche.
Otro juicio, más cercano en el tiempo, fue dado por la Academia Nacional de la Historia de la Argentina (al servicio de los sectores dominantes y por ende oficiando de tergiversadora de la Historia), en el año 1966, a través de sus miembros Ricardo Caillet-Bois y Humberto F. Burzio, decretando que el gaucho Rivero y sus hombres no habían sido patriotas luchando por la soberanía de un pedazo de patria, sino simples bandoleros.
Los antecedentes documentales hasta ahora conocidos, no son nada favorables para otorgar a Rivero títulos que justifique un homenaje […] Es deber y responsabilidad de la Academia Nacional de La Historia, como institución asesora del Poder Ejecutivo, comprobar fehacientemente el hecho y si el mismo reviste carácter de verdad histórica indubitable de la defensa de la heredada patria.
Así se manifiesta la lucha ideológica en la Historia234. José María Rosa criticó ese dictamen, donde se juzgó con documentos ingleses la actitud de argentinos que quisieron vivir bajo el pabellón nacional, arriando el estandarte de los usurpadores en Puerto Soledad.
El 15 de enero, Pinedo llega a Buenos Aires. Maza denuncia la usurpación ante el ministro Gore.
La Tyne llega a Puerto Soledad. El acto de fuerza de 1833, llevado a cabo en tiempo de paz, sin que mediara comunicación ni declaración previa alguna de parte de un gobierno amigo de la República Argentina, fue inmediatamente rechazado y protestado. El 16 de enero de 1833, al llegar a Buenos Aires las primeras noticias de lo ocurrido en las Islas Malvinas, el gobierno argentino pidió explicaciones al Encargado de Negocios británico, que no estaba al tanto de la acción de los buques de su país. 235
El 18 de enero aparece un artículo en el periódico La Gaceta de Buenos Aires:
Si el pueblo de Buenos Ayres se llenó de indignación en vista de la tropelía del comandante de la corbeta americana Lexington; no ha podido mirar con un desagrado menos señalado el hecho de que acaba de ser ejecutor el comandante de la corbeta inglesa Clio en Malvinas. Duncan, al fin, tuvo un pretesto para sus procedimientos, cual era el apresamiento de buques de su nación; mas, ¿ qué pudo alegar el gobierno inglés para justificar el violento despojo que subrepticiamente acaba de hacer á la República de un establecimiento de que se hallaba en legítima posesión? Se dirá que S. M. B. tiene derecho á la soberanía de aquellas islas; pero esto es falso, falsísimo, pues prescindiendo de los convenios tanto públicos como privados con la corte de España, la Inglaterra renunció implícitamente á todos los títulos que pudiera tener, cuando abandonó su establecimiento de Port Egmont dejando á la España en posesión del de la Soledad. Al menos así lo enseñan los sanos principios del derecho de gentes. Mas aun cuando la Inglaterra, al cabo de 58 años, conservara todavía los derechos que pretendía al tiempo de la cuestión con España, […] semejante conducta desmiente el concepto favorable que estas demostraciones hacían formar, y pone al gobierno inglés bajo un punto de vista poco decoroso, dando a sus enemigos sobrado motivo para echarle en rostro la tortuosidad de su política exterior, como ya lo han hecho, con mengua de la reputación de los Whigs que blasonan tanto de liberalismo.
[…] Todos sabemos que la Inglaterra ha ambicionado por mucho tiempo, la posesión de un establecimiento en esos mares, y que tan intenso era su deseo á este respecto, que hubo de apoderarse de la isla de Santa Catalina, so pretesto de las reclamaciones contra el Brasil. Es igualmente notorio, según lo ha confesado el órgano ministerial The Courier, que ha tratado de comprar el derecho de esta República á las Malvinas. Mas para la ejecución de cualquiera de estos proyectos, se creía que encontraría la oposición más decidida por parte de los E. U., cuyo gobierno no podía ser indiferente al establecimiento de los ingleses en ningún punto de la América del Sur, y mucho menos en Malvinas, que pueden decirse la llave del Pacífico. Pero, desde que ha visto que las pretensiones que ella juzgaba nulas, han sido sostenidas con el mayor calor por el Representante del mismo gobierno, cuya oposición recelaba, […]
Entre tanto, por lo que respecta a nuestros derechos, confiamos en que el gobierno manifestará su acostumbrada energía, procediendo desde luego a exigir las debidas explicaciones al Señor Encargado de Negocios de la Gran Bretaña sobre un asunto que tanto afecta el honor y los intereses de la Nación Argentina. […]
El 22 de enero, el Ministro de Relaciones Exteriores presentó una protesta ante el funcionario británico, que fue renovada y ampliada en reiteradas oportunidades por el representante argentino en Londres. Las presentaciones argentinas tropezaron con respuestas negativas de parte del gobierno del Reino Unido. SRE
El Informe del cónsul Belfort H. Wilson al gobierno británico (1833) desde la H.M.S. Tyne del 24 de enero, 1833 ya plantea, el aprovechamiento, comercial, político y militar de las Islas.
En un largo informe dice, entre otras cosas, que:
Unos pocos colonos de la costa de Inglaterra serían un objetivo deseable ya que, con su conocimiento previo de pesca, podría realizarse un buen tráfico de pescado salado [Al margen: mújol] con Brasil y Buenos Aires, […]
este tráfico fuen intentado exitosamente por Vernet. Las expediciones loberas también serían una forma lucrativa de empresa. El café y el azúcar podrían obtenerse en Brasil a un precio muy bajo o a cambio de pescado salado, como para que su importación a estas isla para provisión, tanto hacia el exterior o el mercado interno llevado por veleros loberos o balleneros, sea un artículo de provechoso comercio. También podrá ser intercambiado por cocoa de Guayaquil con los veleros de regreso y de ese modo se podría tener una provisión del último artículo, suficiente como para un buen comercio de ello con Brasil, Buenos Aires y los veleros loberos y balleneros que salen. […]
hay buenas pasturas, suficientes como para mantener cualquier cantidad de ganado.
[… Las] ovejas, que podrían conseguirse en Montevideo a alrededor de un dólar cada una, y su pastoreo sería otra rama de la industria agrícola. […]
La posición geográfica de esta isla y sus recursos locales la adaptan peculiarmente para ser un establecimiento colonial.
Está tan convenientemente situada para los veleros que comercian con el Pacífico, realmente tan directamente en el camino, como para hacer innecesario que tomen el circuito de la ruta a Buenos Aires o al Brasil a fin de proveerse de agua y provisiones.
Port Louis podría aportarles una seguridad de aguada y reaprovisionamiento a una tarifa tanto más barata de la que podrían conseguir en esos países o en el Pacífico; por lo tanto, podrían llevar más carga en lugar de agua y provisiones extra como se requieren para un viaje directo al Pacífico, y así beneficiarse tanto ellos mismos como a la colonia, gracias sólo a este tráfico, que aumentará progresivamente, en proporción al aumento de la demanda.
Si en algún momento se considerare necesario un depósito naval para el refresco del escuadrón sudamericano de Su Majestad, la isla, que dista sólo tres semanas o una quincena desde Montevideo y Buenos Aires, y tres semanas o un mes desde el Pacífico, lo que las hace muy apropiadas, por cierto la única ubicación que puede ser aplicada a ese propósito.
8 de marzo. Pinedo es declarado culpable de la pérdida de Puerto Soledad. Se le separa del servicio de la marina y se le suspende en el cargo por el término de cuatro meses. Indefinibles compromisos personales y políticos impiden que se le dicte la pena de muerte.
El 17 de junio Manuel Moreno, hermano de Mariano y ministro plenipotenciario de las Provincias Unidas en Londres, elevó una protesta escrita y largamente fundamentada ante el Foreign Office y la corona británica.
Desde ese entonces, las presentaciones argentinas tropezaron una y otra vez con respuestas negativas de parte del gobierno del Reino Unido.
1834. El 8 de enero, lord Palmerston, director del Foreign Office, responde a Moreno que jamás hubo promesa formal de abandono de las islas por parte de Inglaterra. Existen actualmente alrededor de una treintena de documentos que prueban, por vía indirecta, la existencia de dicha promesa. El 29 de diciembre Moreno responde la nota de Palmerston.
Vernet buscó en el usurpador las posibilidades de restablecer su colonia destruida por la Lexington. Con ese propósito, Vernet negoció con ellos y el 3 de enero de 1833 les presenta un detallado informe con las posibilidades económico comerciales de las Islas. Vernet llegó hasta a ofrecerse servir a Gran Bretaña en las Islas y trabajar con ellos. Los ingleses, que pueden haber sospechado que las intenciones de Luis Vernet se dirigían a favorecer los derechos argentinos, o simplemente por no reconocer sus derechos anteriores, se negaron a negociar con él. 236
Vernet el 2 julio de 1834 dirige una nota en inglés al teniente Henry Smith de la real marina británica, que se encontraba en puerto Soledad desde el 7 enero, como primer representante del Reino Unido en el territorio usurpado. Smith, comandante del Chalenger, fue quien persiguió uno tras otro a los rebeldes, y los envió a Río de Janeiro a ser juzgados.
En esta carta Vernet escribe como empresario y sus intereses chocan totalmente con el de Comandante Militar y Civil, cargo en el que había sido designado.
Allí le ofrece a Smith, que ante la imposibilidad de enviar un nuevo representante le pido encarecidamente quiere hacerse cargo de todas mis propiedades, hasta tanto pueda volver. Le ofrece proveer a las guarniciones a su mando y a los barcos de su majestad. Luego desarrolla todas las posibilidades que puede brindar su establecimiento a la corona. Acompaña a la carta un plano con la leyenda Mapa de la bahía y puerto de la colonia de Puerto Louis en las Malvinas Falkland oriental. 237
La connivencia de ciertos criollos con los ingleses queda en evidencia en la lectura de los anuarios y los informes de Parrish, y está claramente explicitada en estos párrafos de Grimbolt:
Segun las últimas comunicaciones hechas por Lord Stanley á la Cámara de los comunes [1842], un gran número de ingleses establecidos en las Provincias del Plata, solicitan comprar tierras en las islas Falkland, y no aguardan sino una autorizacion para transportar alli sus ganados y todo lo que poseen Algunos Escoceses y arrendatarios de los condados del Norte de Ynglaterra, llegan á Puerto Luis con carneros de la mas bella raza. Se han empezado á vender las tierras alrededor del recinto trazado de la villa de Anson, sobre la traza del antiguo establecimiento español, al precio de 8 shelines (10 francos) el acre. En los últimos meses del año que acaba de terminar, un buque de la marina Real estaba ocupado en transportar del Cabo de Hornos al Puerto Luis árboles nuevos y madera para labrar.238
Citas Bibliográficas
233 López, 2002; Malvinas Observatorio, 211
234 López, 2002
235 SER
236 Candioti, 1966: passim.
237 Azpiri 1966:542-543 reproduce los facsímiles de las cuatro páginas y su transcripción
238 Grimbolt, [1843] 1851: 82-83
Fragmento extraído del libro: Caviglia, Sergio Esteban Malvinas : Soberanía, Memoria y Justicia : 10 de Junio de 1829 . - 1a ed. - Rawson : Ministerio de Educación de la Provincia de Chubut, 2012. 206 p. : il. ; 20x29 cm. ISBN 978-987-27565-2-9 1. Historia Argentina. 2. Malvinas. 3. Soberanía. I. Título CDD 982

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