El destructor “Buenos Aires”: el buque de la Armada que bombardeó Mar del Plata durante el golpe contra Perón - HISTORIANDOLA

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El destructor “Buenos Aires”: el buque de la Armada que bombardeó Mar del Plata durante el golpe contra Perón

Documentos de la Armada Argentina y testimonios historiográficos permiten reconstruir el papel del destructor “Buenos Aires”, comandado por el capitán de fragata Eladio M. Vázquez, en las acciones navales del golpe de Estado que derrocó al presidente constitucional Juan Domingo Perón.



Construido en Inglaterra y concebido para la defensa marítima, el destructor “Buenos Aires” terminó integrando la escuadra que se sublevó contra el orden constitucional en septiembre de 1955. La documentación naval y los estudios históricos sobre los bombardeos a Mar del Plata permiten reconstruir cómo este buque participó en las operaciones militares del golpe conocido como “Revolución Libertadora”, una jornada que transformó a la ciudad balnearia en escenario de guerra.

Las historias de los golpes de Estado suelen narrarse a partir de las decisiones de generales, almirantes o conspiradores civiles. Sin embargo, detrás de esos nombres propios existe una maquinaria militar concreta que hizo posible las acciones armadas: aviones que bombardean ciudades, cañones que disparan desde el mar, buques que bloquean puertos. La microhistoria de uno de esos instrumentos —el destructor “Buenos Aires”— permite comprender cómo la traidora Armada Argentina a la Constitución Nacional participó activamente en el derrocamiento del presidente Juan Domingo Perón en septiembre de 1955.

La trayectoria de este buque se encuentra registrada en una obra oficial de la propia institución naval. Se trata de Apuntes sobre los buques de la Armada Argentina (1810-1970), publicada en 1972 por el Departamento de Estudios Históricos Navales y redactada por el capitán de navío contador Pablo E. Arguindeguy. Allí aparece el estudio correspondiente al destructor identificado como “Nº 21.19”, con año de referencia 1938.

El documento comienza con una descripción técnica precisa: “Nombre: ‘BUENOS AIRES’. Tipo: Torpedero”.

Se trataba de un destructor torpedero, una unidad naval concebida para operaciones rápidas de ataque dentro de la flota. Su construcción se realizó en el “Astillero de Vickers-Armstrong, en Barrow-In-Furness, Inglaterra”.

La adquisición formó parte de un programa de modernización naval mediante contratos con astilleros británicos. Según el documento, el buque fue construido en el marco de un “Contrato de construcción entre el Gobierno argentino con varios astilleros ingleses, para la construcción de siete torpederos gemelos”.

El precio de esta unidad ascendía a “$400.000”, una inversión considerable para la época.

Desde el punto de vista militar el buque estaba fuertemente armado. Su equipamiento incluía “4 cañones de 118 mm”, “8 cañones antiaéreos de 13 mm” y “8 tubos lanzatorpedos en 2 montajes cuádruples”.

El sistema de propulsión consistía en “Turbinas Parsons. 4 calderas. 34.000 HP”, lo que le permitía alcanzar una velocidad máxima de “35 nudos”.

Estas características convertían al destructor en una pieza importante dentro de la capacidad ofensiva de la Armada.

El buque fue botado el 21 de septiembre de 1937. El registro naval indica que la ceremonia contó con la presencia de Raquel B. de Fresco, esposa del gobernador de la provincia de Buenos Aires, quien actuó como madrina del barco.

El pabellón argentino fue afirmado el 3 de septiembre de 1938 y el primer comandante fue el capitán de fragata Calixto Oliver, responsable además de trasladar el buque desde Europa hasta la Argentina.

Durante las décadas siguientes el destructor integró la Escuadra de Mar y participó en ejercicios navales y operaciones en el Atlántico. La cronología del documento naval menciona distintos comandantes que se sucedieron al frente del buque durante los años cuarenta y principios de los cincuenta.

Sin embargo, el registro histórico cambia abruptamente cuando se llega al año 1955.

Ese año el comando del destructor fue asumido por el capitán de fragata Eladio M. Vázquez.

La obra naval describe sin rodeos lo ocurrido en septiembre de ese año: el buque “se subleva el 16 de septiembre en Golfo Nuevo, y participa de las acciones marítimas de la Revolución Fusiladora: ataque a Mar del Plata, bloqueo integral del litoral marítimo y fluvial y del Río de la Plata”.

La frase es breve, pero su contenido es contundente: el destructor “Buenos Aires” se levantó contra el gobierno constitucional de la Nación y participó en el ataque naval contra la ciudad de Mar del Plata.

Los acontecimientos de aquellos días se desarrollaron en el marco del levantamiento militar iniciado el 16 de septiembre de 1955 contra el gobierno de Juan Domingo Perón.

Tres días después, el lunes 19 de septiembre, la ciudad de Mar del Plata se convirtió en escenario de un ataque naval que marcaría una de las jornadas más dramáticas de su historia.

Según las investigaciones históricas sobre el episodio, desde la madrugada se realizaron operativos de evacuación en la zona costera. Como señala la investigación sobre los bombardeos al puerto marplatense, “en la jornada del lunes 19, a partir de las cinco de la mañana, agentes de la policía federal y de la provincia dieron aviso de evacuación casa por casa desde La Perla hasta el puerto”.

A partir de las seis de la mañana comenzaron las acciones del denominado “Comando Revolucionario Naval”.

El primer ataque fue realizado desde el aire. Las primeras bombas fueron lanzadas por un avión naval Martin Mariner y cayeron en las inmediaciones de los tanques de combustible de YPF sin producir daños directos.

El ataque principal llegó poco después desde el mar.

“El crucero ‘9 de Julio’, posicionado frente a la costa, efectuó una segunda andanada de bombas que cayó frente a Playa Grande en cercanías de la escollera norte, mientras otras impactaron finalmente sobre los tanques de YPF provocando su explosión”.

El bombardeo generó incendios de gran magnitud en la zona portuaria.

Mientras tanto, las fuerzas leales al gobierno intentaban organizar una defensa en tierra. Un batallón del Ejército avanzaba por la avenida Juan B. Justo hacia el puerto con material de guerra, mientras civiles armados se concentraban en distintos puntos de la ciudad.

La situación se volvió caótica.

Las comunicaciones estaban interrumpidas porque la alimentación eléctrica había sido cortada por fuerzas leales, lo que impedía la coordinación entre la ciudad y la base naval.

Tras el bombardeo de los tanques de YPF, parte del personal naval intentó evacuar la zona en lanchas y embarcaciones pesqueras, lo que generó un enfrentamiento armado con civiles apostados en la escollera norte.

Un testimonio citado en las investigaciones sobre el episodio describe la situación de esta manera: “en el curso de esa evacuación se originó un tiroteo con franco-tiradores emplazados en la escollera norte”.

La ciudad entera vivía una jornada de combate.

En distintos puntos de Mar del Plata se registraban enfrentamientos entre fuerzas militares, civiles armados y unidades navales.

Mientras esto ocurría, sectores antiperonistas se concentraban en el centro de la ciudad y en la costa, celebrando las acciones de la marina.

Las crónicas de la época describen grupos de manifestantes que vitoreaban a los marinos sublevados y gritaban consignas como “¡Viva la Armada!” o “¡La patria está salvada!”.

Las acciones militares no se limitaron al puerto.

Las fuerzas navales también bombardearon la Escuela de Artillería Antiaérea, cuyos blancos principales fueron la antena del radar y la torre de agua. El cuartel había sido evacuado antes del ataque.

Una vez finalizadas las operaciones militares, la ciudad quedó bajo control de los sublevados.

Según los registros históricos, tras el desarrollo de estas acciones “el capitán de fragata Eladio Vázquez quedó a cargo del comando”.

El episodio revela con crudeza la dimensión interna del conflicto militar de 1955. Buques de guerra de la Armada Argentina disparaban contra objetivos en territorio nacional mientras unidades del Ejército y grupos civiles intentaban defender posiciones en la ciudad.

El destructor “Buenos Aires”, bajo el mando del capitán de fragata Eladio M. Vázquez, integraba esa flota sublevada.

El documento naval lo confirma con claridad: el buque participó en el ataque a Mar del Plata y en el bloqueo marítimo que acompañó el golpe de Estado.

Desde el punto de vista institucional, el hecho tiene un peso particular. Los militares argentinos juran defender la Constitución Nacional y las autoridades surgidas del voto popular.

La sublevación de septiembre de 1955 implicó exactamente lo contrario: una rebelión armada contra el orden constitucional.

La microhistoria del destructor “Buenos Aires” permite observar ese proceso con precisión.

Un buque adquirido para defender las costas del país terminó siendo utilizado para bombardear una ciudad argentina en el marco de un levantamiento militar.

La historia del barco revela así una paradoja profunda: la maquinaria militar concebida para proteger la soberanía nacional terminó dirigida contra el propio país.

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