Argentina e Inglaterra vuelven a encontrarse hoy en una semifinal de la Copa del Mundo. Y aunque el fútbol nunca repite exactamente su historia, hay partidos que arrastran detrás de sí una memoria demasiado poderosa como para reducirlos a noventa minutos. Cada cruce entre argentinos e ingleses parece convocar fantasmas, hazañas, heridas y mitologías construidas durante más de siete décadas.

Por eso, en la previa de un nuevo capítulo mundialista, vale la pena recuperar esta excelente nota de Ezequiel Fernández Moores, publicada originalmente en Revista Haroldo. El texto reconstruye uno de los momentos fundacionales de esa rivalidad: el 3-1 de la Argentina sobre Inglaterra del 14 de mayo de 1953, en un Monumental colmado por 85.000 personas y con Juan Domingo Perón presente en las tribunas.
Aquel encuentro fue mucho más que un amistoso. La Argentina del segundo gobierno peronista atravesaba un proceso de profundas transformaciones económicas, sociales y culturales. En un país que había nacionalizado los ferrocarriles y buscaba romper con su histórica dependencia respecto del poder británico, derrotar a los supuestos “maestros” del fútbol adquirió una dimensión que excedía largamente el resultado deportivo. El gol de Ernesto Grillo, aquel remate desde un ángulo imposible que durante décadas justificó la celebración del Día del Futbolista, terminó convertido en símbolo de una época y de una manera argentina de entender el juego.
Después vendrían Wembley 1966, la expulsión de Antonio Rattín, la Guerra de Malvinas y el inolvidable duelo de México 1986, con Diego Maradona transformando una rivalidad futbolística en una de las grandes escenas de la cultura popular argentina. Pero antes de todo eso estuvo 1953. Estuvo Grillo. Estuvo aquel 3-1. Y quedó para siempre una frase que condensó el clima político y simbólico de aquella jornada: “Primero nacionalizamos los ferrocarriles, ahora el fútbol”.
Hoy, cuando Argentina e Inglaterra vuelven a mirarse frente a frente con una final del mundo en juego, recuperar aquella historia no es un ejercicio de nostalgia. Es recordar que algunos partidos comienzan mucho antes del pitazo inicial. Por eso compartimos y volvemos a poner en circulación “El día que ‘nacionalizamos el fútbol’”, la extraordinaria reconstrucción de Ezequiel Fernández Moores sobre aquella tarde de 1953 en la que la Argentina no sólo derrotó a Inglaterra: también convirtió un partido de fútbol en memoria colectiva.
A 70 años del triunfo 3-1 sobre Inglaterra
El día que “nacionalizamos el fútbol”
Corrían los años del segundo gobierno peronista y nos volvíamos a enfrentar con los inventores del fútbol. Ahora de locales, en la herradura de la cancha de River. Choque de estilos ante una multitud. Fue 3-1 sobre Inglaterra. La hazaña quedaría marcada a fuego con el primer gol de Ernesto Grillo, eternizado como “el gol imposible”. Ezequiel Fernández Moores reconstruye aquella histórica jornada y sus componentes míticos.

Ernesto Grillo, desde un ángulo cerrado, anota el empate parcial frente a Inglaterra: 1-1. Con el tiempo, sería llamado “El gol imposible”.

El capitán de la selección argentina Eliseo Mouriño saludando al presidente Juan D. Perón. Fuente: revista El Gráfico. Mayo de 1953.
En ese contexto político y deportivo libran Argentina e Inglaterra su primer duelo entre selecciones en territorio nacional, con Perón presente en el Monumental. Argentina se había ausentado del Mundial de 1950 (realizado en Brasil) y faltaría también al Mundial 1954 (jugado en Suiza). En el medio (1951) enfrentó a Inglaterra en Londres (derrota 1-2, con gran labor del arquero Miguel Ángel Rugilo, apodado “El León de Wembley”). Reciprocidad de aquel duelo, se programaron dos partidos en Argentina en mayo de 1953 (el segundo se suspendió a los 15 minutos por diluvio con el marcador 0-0). Para el primero, el DT Guillermo Stábile armó defensa con jugadores de Boca y de Racing y bloque ofensivo con cinco miembros de una delantera famosa de Independiente: Rodolfo Micheli (un oportunista), Carlos Cecconato (un motor), Carlos Lacasia (el “cerebro”), Ernesto Grillo (habilidad y potencia) y Osvaldo Cruz (velocidad). Con Inglaterra 1-0 (inesperado gol de cabeza de Martin Taylor), un minuto después, Lacasia recibió de Cecconato en media cancha y habilitó rápido a la izquierda a Grillo, ya unos metros en campo inglés. Grillo burló en carrera, sin lujos, a Ian Wright, Tomy Garret y Ray Barlow y, algo favorecido por la mala salida del arquero, marcó de derecha, al primer palo. Gol de potrero. Micheli y el mismo Grillo completaron el 3-1.

Los cinco delanteros argentinos (y de Independiente) : de izquierda a derecha: Rodolfo Micheli, Carlos Cecconato, Carlos Lacasia, Ernesto Grillo y Osvaldo Cruz.
Luego, con los años, el duelo Argentina-Inglaterra escribió otros numerosos capítulos, desde aquel partido del Mundial ‘66 que ganó el local en Wembley, 1-0 con la polémica expulsión del capitán Antonio Rattín y la frase de “animals” del DT inglés Alf Ramsey contra los jugadores argentinos, hasta justamente el juego de México ‘86, post Guerra de Malvinas, con los dos goles famosos de Diego, “La Mano de Dios” el primero y “El Gol del Siglo” el segundo, que fue el que provocó el cambio de fecha para El Día del Futbolista. Pero antes estuvo aquel duelo de 1953, contexto político incluido. Aquel que, apenas terminado el partido con triunfo 3-1 de Argentina, provocó que alguien (supuestamente un funcionario de Perón) pronunciara otra frase mítica: “primero nacionalizamos los ferrocarriles, ahora el fútbol”.
Fernández Moores, E. (2023, 23 de junio). El día que “nacionalizamos el fútbol”. Revista Haroldo. https://revistaharoldo.com.ar/nota.php?id=836

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