En 1853, tras el derrocamiento militar de Juan Manuel de Rosas, Buenos Aires se enfrentó a la Confederación Argentina, encabezada por Justo José de Urquiza. La escuadra confederada bloqueó el puerto porteño para forzar su incorporación al nuevo orden nacional. Pero el gobierno de Buenos Aires consiguió que el comandante John Halstead Coe y otros oficiales cambiaran de bando mediante pagos y recompensas económicas.
De Caseros a la separación de Buenos Aires: la caída de Rosas y la disputa por el poder
El 3 de febrero de 1852, Juan Manuel de Rosas fue derrocado militarmente en la batalla de Caseros. Su caída no fue consecuencia de una transición institucional pacífica, sino de una ofensiva armada encabezada por Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos, al frente del Ejército Grande, una coalición que reunió fuerzas entrerrianas, correntinas, brasileñas, uruguayas y sectores antirrosistas.
La derrota de Rosas puso fin, por la fuerza de las armas, a un prolongado período de predominio político del gobernador bonaerense. Pero lejos de resolver las disputas sobre la organización del país, abrió una nueva etapa de enfrentamientos por el control del poder político y económico.
Urquiza quedó al frente del proceso de organización nacional y promovió la convocatoria de un Congreso Constituyente. Sin embargo, una parte importante de la dirigencia porteña se resistió a aceptar un orden institucional que pudiera limitar su control sobre el puerto de Buenos Aires y los ingresos de la Aduana.
La revolución del 11 de septiembre de 1852 marcó la ruptura. Buenos Aires se separó de la Confederación Argentina y comenzó a organizarse como un Estado autónomo.
La paradoja resultaba evidente: quienes habían participado del proceso que terminó con el gobierno de Rosas pronto se encontraron enfrentados por el control de los recursos y la conducción política del país.
La escuadra de la Confederación Argentina bajo la conducción política de Urquiza
La resistencia porteña provocó una reacción de los sectores federales que defendían la incorporación de Buenos Aires al proceso de organización nacional.
En diciembre de 1852, el coronel Hilario Lagos encabezó un levantamiento contra las autoridades porteñas y comenzó el sitio terrestre de la ciudad.
La Confederación Argentina, bajo la conducción política de Justo José de Urquiza, intervino en el conflicto. Su escuadra naval, comandada por John Halstead Coe, tenía la misión de bloquear el puerto de Buenos Aires y contribuir al sometimiento de la resistencia porteña.
Es importante distinguir las responsabilidades: Urquiza era la principal autoridad política y militar de la Confederación, mientras que Coe ejercía el mando operativo de la escuadra bloqueadora.
El 23 de abril de 1853 comenzó formalmente el bloqueo naval. La intención era cortar el comercio exterior y afectar la principal fuente de recursos económicos del gobierno de Buenos Aires.
Sin embargo, el gobierno porteño encontró una forma de neutralizar aquella amenaza: negociar con los oficiales que debían ejecutar el bloqueo.
Cuando los barcos de la Confederación terminaron en manos de Buenos Aires
Durante mayo y junio de 1853, las autoridades porteñas avanzaron en negociaciones con John Halstead Coe y otros integrantes de la escuadra confederada.
Los pagos y las recompensas ofrecidas consiguieron que una parte decisiva de la flota abandonara su misión y pasara al servicio de Buenos Aires.
El 20 de junio de 1853, Coe formalizó la entrega de la escuadra mediante una comunicación transmitida por el comandante Guillermo Turner.
La Confederación Argentina, encabezada por Urquiza, perdió así una fuerza naval fundamental para sostener el bloqueo del puerto porteño.
No se trató de una victoria obtenida mediante un combate decisivo, sino de una defección militar conseguida a través de incentivos económicos.
El episodio puso de manifiesto una contradicción central del período: mientras Urquiza intentaba consolidar la organización constitucional de las provincias, Buenos Aires utilizaba su capacidad financiera para preservar su autonomía frente a la Confederación.
La defección de la escuadra contribuyó al debilitamiento del sitio, que terminó en julio de 1853.
La historia permite observar que la construcción del Estado argentino estuvo atravesada no solamente por proyectos políticos y enfrentamientos militares, sino también por una desigual distribución de los recursos económicos.
La escuadra de la Confederación Argentina, bajo la conducción política de Urquiza y el mando naval de Coe, había llegado para bloquear Buenos Aires. Terminó cambiando de bando mediante pagos del gobierno porteño.
Prof. Walter Onorato
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Fuentes
Barcos, M. F. (2018). Las armas en reposo: La intervención del Congreso General Constituyente de 1853 y las disputas por la representación política durante el sitio a Buenos Aires. Pasado Abierto, 4(7), 120–147. https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.11131/pr.11131.pdf
Canedo, M. (Coord.). (2023). Un país para los porteños: La experiencia del Estado de Buenos Aires (1852–1861). Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. https://doi.org/10.24215/978-950-34-2319-6
Heras, C. (1963). El soborno de la escuadra de la Confederación en 1853. Trabajos y Comunicaciones, (11), 59–80. https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/11392
Heras, C. (1965). El soborno de la escuadra de la Confederación en 1853. Revista de Historia Americana y Argentina, 5(9–10), 143–164. https://bdigital.uncu.edu.ar/15762
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