¿Quién no tiene una Unidad Básica cerca de su casa? En este articulo te voy a explicar porque creciste viendo estos locales peronistas diseminados por todos los barrios. A través de un documento firmado por Perón vamos a revelar cual era la misión de estos lugares de encuentros que nacieron con el primer peronismo.
Una publicación de Mundo Peronista (1) expone con claridad cómo el peronismo concebía a las unidades básicas: no como simples locales partidarios, sino como espacios de formación cívica, educación popular y organización comunitaria. El texto, firmado por Juan Domingo Perón, ofrece una ventana privilegiada para comprender uno de los pilares de su proyecto político.
La revista Mundo Peronista, en su Año III, Nº 49, publicó un documento titulado "Misión de la Unidad Básica Peronista" que permite comprender cómo el gobierno de Juan Domingo Perón definía el papel de la organización política dentro de la sociedad argentina. Lejos de presentar a las unidades básicas como simples centros de militancia electoral, el texto las describe como instituciones destinadas a formar ciudadanos, fortalecer la cultura cívica y construir comunidad.
Desde sus primeras líneas, el documento establece una fuerte crítica a la dirigencia política anterior. Allí se sostiene que durante muchos años se habló de la necesidad de educar al soberano, pero que esa promesa nunca fue cumplida. Según el texto, esa ausencia de formación cívica permitió durante décadas la existencia del fraude político. La afirmación es categórica: un pueblo instruido y educado en materia cívica no puede ser fácilmente engañado dentro de una democracia.
A partir de esa premisa, Perón sostiene que el peronismo sí estaba llevando adelante esa tarea educativa mediante su propia organización partidaria. No habla solamente de propaganda o de difusión de ideas políticas, sino de un proceso permanente de formación ciudadana desarrollado desde las unidades básicas.
El documento dedica especial atención a la función cotidiana de esos espacios. Allí se afirma que las unidades básicas "no son para gente de politiquería", sino que deben funcionar como verdaderos ateneos culturales del pueblo argentino. Esa definición resulta significativa porque desplaza el eje desde la competencia electoral hacia la construcción de una comunidad organizada.
Según el texto, esos centros debían enseñar distintos aspectos de la vida cotidiana, especialmente a las mujeres, incorporando conocimientos sobre corte y confección, economía doméstica y otros saberes considerados útiles para la familia. Al mismo tiempo, plantea que también debían convertirse en ámbitos donde niños y jóvenes recibieran instrucción sobre sus deberes y responsabilidades como futuros ciudadanos.
La educación aparece así como un concepto amplio que abarca tanto la formación práctica como la construcción de valores morales y cívicos.
Otro aspecto central del documento es la importancia que se asigna a la familia como núcleo organizador de la sociedad. Perón afirma que la acción desarrollada por las mujeres dentro de las unidades básicas permitiría ampliar el orden familiar y fortalecer lo que denomina "la verdadera cultura cívica" del pueblo argentino.
En ese sentido, el texto propone estructurar un sistema nacional de educación popular que comenzaría precisamente desde las unidades básicas. No se trataría de instituciones aisladas sino de una red organizada en todo el país destinada a difundir principios morales y cívicos.
Uno de los pasajes más llamativos aparece cuando el documento contrapone este modelo con las viejas prácticas de los antiguos comités políticos. Allí rechaza expresamente que esos espacios sean lugares destinados únicamente al encuentro social o recreativo y sostiene que deben convertirse en centros donde la principal preocupación sea la práctica de la moral y la educación ciudadana.
La publicación insiste además en que el verdadero valor de una unidad básica no reside en el lujo de su edificio sino en la calidad moral de quienes la integran. Incluso afirma que una sede sencilla puede cumplir plenamente su misión si está guiada por buenas intenciones y valores sólidos. Sin embargo, también sostiene que, si existen posibilidades materiales, resulta conveniente disponer de espacios dignos porque —según la frase atribuida a Perón— "las mentalidades sórdidas son las que se forman en los lugares sórdidos".
La nota al pie del documento señala que estas palabras fueron pronunciadas en la sede del Partido Peronista Femenino de Santiago del Estero el 29 de agosto, lo que permite ubicarlas dentro del contexto de la intensa organización territorial que caracterizó al movimiento durante aquellos años.
Este documento constituye una fuente histórica de enorme valor porque permite observar cómo el propio peronismo definía la función política y social de sus organizaciones de base. Más allá de los debates posteriores sobre su alcance o sus resultados, el texto deja en evidencia que las unidades básicas fueron concebidas como herramientas permanentes de educación popular, organización comunitaria y formación cívica, integrando la acción política con la vida cotidiana de los barrios y las familias.
Leído desde el presente, el documento invita a una reflexión más amplia sobre el papel que pueden desempeñar las organizaciones políticas en la construcción de ciudadanía. Mientras buena parte de la actividad partidaria contemporánea suele reducirse a campañas electorales o disputas mediáticas, este material propone una concepción diferente: la política entendida como una tarea permanente de educación, participación y organización social. Esa aspiración, plasmada en las páginas de Mundo Peronista, constituye uno de los testimonios más elocuentes de la dimensión cultural y pedagógica que el primer peronismo buscó imprimir a su proyecto político.
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(1) Mundo Peronista fue la revista oficial de formación doctrinaria del movimiento peronista durante el segundo gobierno de Juan Domingo Perón. No era un simple órgano de propaganda política: fue concebida como una publicación destinada a difundir la doctrina justicialista, formar cuadros militantes y explicar las políticas del gobierno desde la perspectiva del peronismo.
Comenzó a editarse en 1951 y era publicada por la Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación, bajo la dirección política del gobierno peronista. Su circulación estaba orientada principalmente a afiliados, dirigentes, unidades básicas, sindicatos y organizaciones del movimiento, aunque también podía adquirirse por el público general.
La revista abordaba una amplia variedad de temas. Publicaba discursos de Juan Domingo Perón y Eva Perón, explicaciones sobre la doctrina justicialista, artículos de economía, política nacional e internacional, educación, historia, cultura, organización partidaria y funcionamiento de las unidades básicas. También difundía campañas gubernamentales, planes de gobierno y material destinado a la formación ideológica de los militantes.
Uno de sus rasgos distintivos era su fuerte contenido pedagógico. En sus páginas aparecían preguntas y respuestas sobre la doctrina peronista, análisis de conceptos como la comunidad organizada, la justicia social, la independencia económica y la soberanía política, además de orientaciones prácticas para la actividad política territorial.
La publicación formaba parte de una estrategia más amplia de educación política impulsada por el peronismo. En esos mismos años existieron la Escuela Superior Peronista, cursos doctrinarios, manuales para afiliados y abundante material destinado a consolidar una identidad política común entre los militantes.
Tras el golpe de Estado de septiembre de 1955, que derrocó a Perón, Mundo Peronista dejó de publicarse. Como ocurrió con numerosos libros, revistas y documentos vinculados al peronismo, sus ejemplares fueron retirados de circulación y, en muchos casos, destruidos durante la proscripción del movimiento.
Desde el punto de vista historiográfico, Mundo Peronista constituye hoy una fuente primaria de enorme valor, porque permite conocer directamente cómo el propio peronismo definía su doctrina, explicaba sus políticas y concebía la organización de sus cuadros, sin la mediación de interpretaciones posteriores. Por ello es una publicación frecuentemente consultada por investigadores especializados en la historia política argentina del siglo XX.
Prof. Walter Onorato
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