Estados Unidos desplegó bombarderos frente a Buenos Aires en 1944 - HISTORIANDOLA

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Estados Unidos desplegó bombarderos frente a Buenos Aires en 1944

La llegada de Jonas H. Ingram a Montevideo no fue una visita naval cualquiera. Documentos oficiales estadounidenses muestran que Washington buscó convertir aquella demostración de fuerza en una plataforma militar permanente en Uruguay, mientras los bombarderos procedentes de Brasil sobrevolaban el Río de la Plata.

Jonas Howard Ingram (1887-1952) fue un oficial de carrera de la Marina de Estados Unidos que llegó a ocupar algunos de los puestos más importantes de la fuerza durante la Segunda Guerra Mundial. Nació el 15 de octubre de 1887 en Jeffersonville, Indiana, y se graduó de la Academia Naval de Estados Unidos en 1907.




El contexto de una América Latina bajo presión

En 1944, la Segunda Guerra Mundial había convertido a América Latina en un escenario estratégico para las grandes potencias. Estados Unidos buscaba consolidar su influencia sobre el continente y fortalecer a los gobiernos considerados aliados, mientras observaba con especial desconfianza a la Argentina, cuya política exterior y posición frente a la guerra generaban crecientes tensiones con Washington.

Brasil ocupaba un lugar privilegiado dentro de esa estrategia. El gobierno de Getúlio Vargas había estrechado su cooperación militar con Estados Unidos, mientras las fuerzas brasileñas quedaban integradas al dispositivo estadounidense del Atlántico Sur. En ese marco, el Río de la Plata adquirió una importancia particular: frente a Uruguay se encontraba Buenos Aires, mientras que desde Brasil partían recursos militares utilizados por las fuerzas estadounidenses.

La llegada del almirante Jonas H. Ingram a Montevideo en enero de 1944 debe leerse dentro de ese clima de presión diplomática, despliegue militar y disputa por la orientación política de la región. Lo que podía presentarse como una visita naval terminó involucrando buques de guerra, bombarderos procedentes de Brasil y el proyecto de una base aeronaval en Uruguay. No era todavía una guerra, pero tampoco era simplemente protocolo diplomático.


Jonas H. Ingram llegó al Río de la Plata

La historia de Jonas H. Ingram en Montevideo tiene un detalle que resulta fundamental para comprender la tensión con la Argentina: el episodio ocurrió en enero de 1944, y no en febrero como algunas reconstrucciones posteriores han señalado.

El 13 de enero, el vicealmirante Jonas H. Ingram llegó a Montevideo a bordo del crucero estadounidense USS Memphis, acompañado por el destructor USS Somers. Tres días después, el embajador estadounidense en Uruguay, William Dawson, informó al Departamento de Estado sobre la llegada y sobre la recepción política que había tenido la visita. 

El informe diplomático no ocultaba el significado regional de la operación. Dawson señaló que la presencia de los buques era interpretada en Uruguay como una señal de apoyo estadounidense y agregó que ese mensaje no pasaría inadvertido en Argentina

La expresión resulta especialmente significativa porque demuestra que Washington conocía perfectamente el impacto que tendría el despliegue naval sobre Buenos Aires.


Una visita que tenía algo más que protocolo

La versión oficial presentada por Washington era la de una demostración de solidaridad y amistad con el gobierno uruguayo.

De hecho, un telegrama del secretario de Estado Cordell Hull al embajador Dawson, fechado el 4 de enero de 1944, informaba que el Departamento de Marina había ordenado a Ingram dirigirse a Montevideo a bordo de un crucero. El documento establecía que el propósito declarado era expresar solidaridad y amistad hacia el gobierno uruguayo, aunque la operación debía mantenerse en secreto hasta poco antes de la llegada por razones de seguridad y política. 

Pero la dimensión militar de la visita excedía ampliamente un gesto diplomático.

El 16 de enero, Dawson informó que tres bombarderos Mariner estaban por llegar desde Brasil bajo las órdenes de Ingram. Además, el USS Christopher debía dirigirse hacia la desembocadura del Río de la Plata para reabastecerse y permanecer allí entre seis y diez días, oficialmente para proteger un buque cablero británico.

Así, la operación combinaba presencia naval, aviación militar y despliegue en un espacio estratégico frente a la Argentina.


Los bombarderos que llegaron desde Brasil

El origen de los tres bombarderos Mariner agrega otra pieza al rompecabezas. Los aviones que Ingram llevó a Uruguay procedían de Brasil. El dato está asentado en el telegrama del embajador Dawson al Departamento de Estado y permite establecer documentalmente la conexión entre la infraestructura militar brasileña y la operación estadounidense en el Río de la Plata.

No se trataba, por lo tanto, de una fuerza brasileña bajo comando estadounidense, algo que la documentación consultada no permite afirmar. Lo que sí está probado por el documento oficial es que tres bombarderos estadounidenses fueron trasladados desde Brasil hasta Uruguay por Ingram.

La diferencia es importante. La precisión histórica obliga a evitar que una operación estadounidense sea presentada automáticamente como una operación militar conjunta entre Estados Unidos y Brasil.


Buenos Aires estaba dentro del cálculo

La propia diplomacia estadounidense dejó constancia del efecto que buscaba producir la presencia naval.

Dawson informó desde Montevideo que la visita era percibida como una señal de respaldo estadounidense a Uruguay y que tendría impacto en Argentina. La prensa uruguaya también vinculó explícitamente la presencia de los buques estadounidenses con la situación regional y con la supuesta amenaza de actividades contrarias a la solidaridad americana. 

El dato adquiere mayor relevancia cuando se observa el contexto político de Washington.

El 12 de enero, apenas un día antes de la llegada de Ingram, Franklin D. Roosevelt había escrito en un memorándum que estaba cada vez más preocupado por la situación de Argentina, Bolivia y otros países de la región. Roosevelt sostuvo que creía que existía una trama más extendida de lo que se suponía y consideró necesario fortalecer a Brasil con armas, municiones y eventualmente instructores militares.

Es decir, la llegada de Ingram a Montevideo coincidió con una preocupación creciente de Roosevelt por Argentina y con una política destinada a reforzar militarmente a Brasil.


La operación terminó proyectando una base militar

La visita de Ingram produjo además una consecuencia concreta. El 21 de enero, el embajador Dawson informó que el almirante había mantenido una reunión con el ministro uruguayo de Defensa y sus asesores para avanzar en una propuesta destinada a construir una base aérea. Las autoridades uruguayas habían aceptado que la instalación fuera construida bajo dirección uruguaya, con asistencia de ingenieros y equipamiento estadounidense. 

Dos días después, el panorama quedó todavía más claro. El 23 de enero, Dawson comunicó a Washington que el presidente uruguayo Juan José de Amézaga y los ministros de Relaciones Exteriores y Defensa habían aprobado completamente la propuesta de construir una base aeronaval en Laguna del Sauce, a unos 60 kilómetros al este de Montevideo. Uruguay asumiría las obras y sus costos, mientras Ingram proporcionaría equipamiento e ingenieros.

La instalación quedaría disponible para las fuerzas de Estados Unidos y de los aliados en condiciones similares a las de los puertos y demás instalaciones navales uruguayas. La visita, entonces, había dejado de ser solamente una cuestión protocolar.


Ingram tenía autorización para avanzar

El documento del 23 de enero contiene otro elemento particularmente revelador. Dawson señaló que había advertido a las autoridades uruguayas que las conversaciones estaban sujetas a la aprobación de Washington. Sin embargo, el embajador agregó que Ingram le había manifestado que tenía autoridad para avanzar con el proyecto y que se proponía hacerlo. Incluso había anunciado el envío de un ingeniero aeronáutico a Montevideo.

El mismo telegrama registra que Ingram había ofrecido enviar desde Brasil equipamiento pesado adicional para las obras del aeropuerto de Carrasco y que planeaba regresar con un crucero a Montevideo hacia mediados de febrero.

La operación adquiría así una dimensión mucho más profunda: Estados Unidos no solamente estaba mostrando sus barcos frente al Río de la Plata; también estaba avanzando en la creación de infraestructura militar disponible para sus fuerzas.


Roosevelt quería fortalecer a Brasil

La presencia de Ingram debe ser leída junto con las decisiones estratégicas que se discutían en Washington.

En su memorándum del 12 de enero, Roosevelt planteó explícitamente la necesidad de fortalecer a Brasil mediante armamento y municiones estadounidenses. El presidente incluso consideraba la posibilidad de enviar instructores del Ejército y buques bajo el sistema de Préstamo y Arriendo. 

La documentación oficial estadounidense muestra, además, que las relaciones con Argentina ocupaban un lugar específico dentro de la política hemisférica de Washington. El volumen de Foreign Relations of the United States dedicado a 1944 incluye capítulos específicos sobre los esfuerzos estadounidenses para obtener la cooperación del gobierno argentino y sobre las medidas destinadas a enfrentar las actividades atribuidas al Eje en Argentina. 

Por eso, la presencia de Ingram en el Río de la Plata no puede analizarse aislada de la política regional de Estados Unidos.


Una demostración de fuerza que dejó infraestructura

Los buques de Ingram abandonaron Montevideo el 23 de enero. El Memphis y el Somers partieron a las nueve de la mañana, mientras el USS Christopher permaneció dos días en Punta del Este. 

Pero la operación no terminó con la partida de los barcos.

La propuesta de Laguna del Sauce había quedado aprobada y Estados Unidos había ofrecido equipamiento, ingenieros y asistencia para infraestructura militar uruguaya. La demostración naval había dejado detrás algo mucho más permanente: una nueva posibilidad para la presencia militar estadounidense en el entorno estratégico del Río de la Plata. 

La historia adquiere así una dimensión incómoda. En enero de 1944, mientras Washington endurecía su política hacia la Argentina, un almirante estadounidense desplegaba buques y bombarderos en el Río de la Plata y negociaba una infraestructura militar que podía ser utilizada por Estados Unidos.

Eso no prueba que Buenos Aires estuviera a punto de ser bombardeada. Pero sí demuestra que la Argentina estaba dentro del cálculo estratégico de Washington y que el Río de la Plata se había convertido en un escenario de presión militar y política.

Y esa es precisamente la pieza que permite avanzar hacia la pregunta más delicada de esta investigación: qué ocurrió después de la demostración de enero, qué discutió Ingram con los mandos brasileños y hasta dónde llegaron los planes de intervención contra la Argentina.


Fuentes

United States Department of State, Office of the Historian. (1967). Foreign Relations of the United States, Diplomatic Papers, 1944, The American Republics, Volume VII: The Ambassador in Uruguay (Dawson) to the Secretary of State, January 16, 1944. U.S. Government Printing Office. (History.gov)

United States Department of State, Office of the Historian. (1967). Foreign Relations of the United States, Diplomatic Papers, 1944, The American Republics, Volume VII: The Secretary of State to the Ambassador in Uruguay (Dawson), January 4, 1944. U.S. Government Printing Office. (History.gov)

United States Department of State, Office of the Historian. (1967). Foreign Relations of the United States, Diplomatic Papers, 1944, The American Republics, Volume VII: The Ambassador in Uruguay (Dawson) to the Secretary of State, January 23, 1944. U.S. Government Printing Office. (History.gov)

United States Department of State, Office of the Historian. (1967). Foreign Relations of the United States, Diplomatic Papers, 1944, The American Republics, Volume VII: The Ambassador in Uruguay (Dawson) to the Secretary of State, January 21, 1944. U.S. Government Printing Office. (History.gov)

United States Department of State, Office of the Historian. (1967). Foreign Relations of the United States, Diplomatic Papers, 1944, The American Republics, Volume VII: Memorandum by President Roosevelt to the Secretary of State, January 12, 1944. U.S. Government Printing Office. (History.gov)

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