"No puede haber desertores": el llamado de Perón a la unidad nacional publicado en Mundo Peronista - HISTORIANDOLA

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"No puede haber desertores": el llamado de Perón a la unidad nacional publicado en Mundo Peronista

La revista Mundo Peronista, Año III, N.º 52, publicada el 15 de octubre de 1953, dedicó una página de la sección "Política Peronista" a un texto firmado por Juan Domingo Perón bajo un título categórico: "No puede haber desertores".

Desde sus primeras líneas, el mensaje sostiene que el trabajo por un futuro mejor requiere el compromiso de todos los argentinos. En ese marco, Perón afirma que el país atraviesa una etapa destinada a construir "la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Nación", pero advierte que todavía existen argentinos que permanecen al margen de ese esfuerzo común.





El rechazo a los enemigos internos y el llamado al compromiso

Uno de los ejes centrales del documento es la diferenciación entre la disputa política y la confrontación entre compatriotas. El artículo plantea que las diferencias de opinión son inevitables en toda sociedad, pero establece un límite preciso: esas divergencias no deben romper el vínculo entre los argentinos ni transformarse en enfrentamientos irreconciliables.

Lejos de presentar la política como un escenario de eliminación del adversario, el mensaje propone que la construcción nacional exige la participación de todos aquellos dispuestos a trabajar por el bienestar común. En ese sentido, el texto reemplaza la lógica de la confrontación interna por la idea de una tarea compartida, donde el compromiso con la Nación aparece por encima de las diferencias partidarias.

"Podrán existir adversarios en las ideas"

Perón expresa de manera explícita que "entre los argentinos no puede haber enemigos". La frase constituye uno de los conceptos centrales de la publicación y resume la idea de que la discusión política no debe confundirse con la enemistad entre compatriotas.

El texto reconoce que pueden existir "adversarios en las ideas", es decir, distintas posiciones o proyectos políticos. Sin embargo, sostiene que esa diversidad no justifica la ruptura de la comunidad nacional. La prioridad, afirma, debe ser el trabajo conjunto para fortalecer la Patria y garantizar su engrandecimiento.

A partir de esa premisa, el documento define como una obligación "irrenunciable" la tarea de todos los patriotas de hacer una Nación "digna" y "grande". Esa responsabilidad, según el mensaje, no nace únicamente del presente sino también del legado recibido de las generaciones anteriores, que habrían transmitido el deber de continuar la construcción del país.

El llamado adquiere un tono exhortativo cuando Perón invita a quienes todavía permanecen al margen a incorporarse a ese esfuerzo colectivo. El texto sostiene que no debe dejarse pasar "la mano generosa" que el destino y el peronismo extienden para alcanzar esa unidad, insistiendo en que el proyecto nacional requiere el aporte de todos los argentinos.

De este modo, la publicación presenta la unidad como una condición indispensable para alcanzar los objetivos que el propio documento identifica con "la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Nación". En esa concepción, la política deja de ser una competencia entre enemigos para convertirse en una herramienta destinada a integrar voluntades alrededor de un objetivo común.


Un mensaje dirigido especialmente a Entre Ríos

En uno de los tramos finales del texto, Juan Domingo Perón dirige un mensaje específico a los entrerrianos, apelando a la memoria histórica de una provincia que identifica con profundas tradiciones de lucha política y compromiso con la Nación. La referencia no es casual: el discurso busca convertir ese pasado en un ejemplo para el presente, convocando a los habitantes de Entre Ríos a desempeñar un papel activo en la construcción de la unidad nacional.

Perón manifiesta su deseo de que "las manos de aquellos entrerrianos ilustres que alumbraron los tiempos de las montoneras con sus ideales puestos de divisa en las puntas de sus tacuaras" sean escuchadas nuevamente. Con esa evocación, el mensaje recupera una imagen de las luchas históricas provinciales para proyectarla como una enseñanza política destinada a las nuevas generaciones.

Lejos de reivindicar el enfrentamiento permanente, el texto utiliza esa referencia histórica para sostener una idea diferente: quienes demostraron firmeza en los momentos de conflicto también deben ser capaces de impulsar la reconciliación entre argentinos. En ese sentido, Perón afirma que los hombres que fueron "duros en la lucha" también saben ser "blandos en la amistad y en el cariño para los hermanos argentinos".

La publicación plantea que esa combinación entre firmeza y generosidad constituye una virtud patriótica. La fortaleza demostrada en los momentos difíciles no excluye, según el documento, la capacidad de tender puentes, dejar atrás los enfrentamientos y privilegiar la unidad cuando se trata del destino común de la Nación.

El texto también expresa una preocupación por el juicio de la historia. Perón sostiene que no desea que las generaciones futuras puedan afirmar que los argentinos "no fuimos lo suficientemente generosos". La apelación trasciende el presente inmediato y busca instalar la idea de que cada generación será evaluada por su capacidad para anteponer el interés nacional a las divisiones internas.

En el cierre del mensaje, el Presidente vuelve sobre la responsabilidad individual de cada ciudadano. Señala que no debe quedar "en blanco el espacio que un argentino patriota puede ofrecer siempre, en la historia de los Pueblos, a otro argentino patriota". La frase funciona como una exhortación final al compromiso cívico y político, insistiendo en que cada argentino tiene un lugar que ocupar en la construcción del país y que ese lugar sólo adquiere sentido cuando se pone al servicio de la comunidad nacional.


Una pieza política publicada en octubre de 1953

La nota indica que las palabras reproducidas fueron pronunciadas por Juan Domingo Perón en Paraná el 8 de octubre de 1953 y posteriormente publicadas en la edición del 15 de octubre de 1953 de Mundo Peronista.

En la parte superior de la página también aparece una frase atribuida a Perón: "La política no es para nosotros un fin, sino sólo el medio para el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional".

En el margen inferior se incorpora otra consigna atribuida a Eva Perón: "Caiga quien caiga y cueste lo que cueste."


Un documento que expone una concepción de la política

Más que un discurso circunstancial, el texto publicado por Mundo Peronista expone una concepción definida sobre el papel de la política en la vida nacional. A lo largo de toda la publicación, el eje argumental gira alrededor de tres ideas que aparecen de manera permanente: la unidad de los argentinos, el compromiso colectivo y la responsabilidad compartida en la construcción del futuro del país.

El documento presenta la política como una herramienta destinada a alcanzar objetivos superiores vinculados al bienestar del pueblo y a la grandeza de la Nación. En esa lógica, la actividad política no aparece asociada exclusivamente a la competencia electoral o a la confrontación partidaria, sino como un instrumento para organizar el esfuerzo colectivo y movilizar a la sociedad detrás de un proyecto común.

Desde esa perspectiva, la publicación insiste en que las diferencias de pensamiento no deben traducirse en fracturas permanentes entre compatriotas. El texto reconoce la existencia de distintas ideas políticas, pero sostiene que esas discrepancias no pueden justificar la existencia de enemigos dentro de la comunidad nacional. Por el contrario, propone que todos los argentinos compartan una tarea común orientada al desarrollo del país.

A lo largo del mensaje también se destaca una permanente apelación al deber cívico. Perón convoca a cada ciudadano a asumir un rol activo, rechazando cualquier actitud de indiferencia o pasividad frente a los desafíos nacionales. La propia expresión que da título al artículo, "No puede haber desertores", sintetiza esa idea de compromiso permanente con la Nación y con el destino colectivo.

Otro aspecto relevante del documento es la insistencia en la noción de continuidad histórica. El texto sostiene que la responsabilidad de construir una Patria "digna" y "grande" constituye una obligación recibida de las generaciones anteriores y que debe proyectarse hacia quienes vendrán después. De ese modo, el compromiso político adquiere una dimensión que trasciende el presente y se convierte en un deber intergeneracional.

La publicación también otorga un lugar central a la memoria histórica como elemento movilizador. Las referencias a los patriotas del pasado y a las luchas nacionales no aparecen únicamente como evocaciones simbólicas, sino como ejemplos destinados a orientar la conducta política del presente. En esa construcción discursiva, el pasado funciona como una fuente de legitimidad para promover la unidad y el compromiso con el proyecto nacional.

Más de siete décadas después de su publicación, el texto conserva valor como documento histórico porque permite observar cómo el gobierno peronista comunicaba públicamente sus principios políticos a través de uno de sus principales órganos de difusión. La edición refleja una narrativa centrada en la unidad nacional, la solidaridad entre argentinos y la participación activa de la ciudadanía como condición para alcanzar el desarrollo del país.

En ese sentido, la página de Mundo Peronista trasciende el carácter de una simple reproducción de un discurso presidencial. Se presenta como un testimonio documental de una concepción política que coloca en el centro del debate la organización de la comunidad, el compromiso con la Patria y la responsabilidad compartida en la construcción de un proyecto nacional, invitando a comprender cómo esos conceptos eran difundidos y presentados ante la sociedad argentina en 1953.

Fuente 

Mundo Peronista. (1953, 15 de octubre). No puede haber desertores. Año III, N.º 52, sección "Política Peronista", p. s/d.




Prof. Walter Onorato

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