El Book of Negroes: el documento que expuso la gran contradicción de la independencia de Estados Unidos. Mientras los líderes de la Revolución estadounidense proclamaban que todos los hombres nacían libres e iguales, miles de afroamericanos continuaban siendo tratados como mercancía. En ese escenario nació el Book of Negroes, un registro único que documentó el éxodo de quienes encontraron en el ejército británico una oportunidad para escapar de la esclavitud. Su existencia desnuda una de las mayores hipocresías de la historia moderna.
La historia suele construirse alrededor de grandes batallas, tratados diplomáticos y figuras convertidas en héroes nacionales. Sin embargo, muchas veces son los documentos administrativos, aquellos elaborados sin pretensiones épicas, los que terminan revelando las contradicciones más profundas de una época. El Book of Negroes pertenece precisamente a esa categoría. No fue concebido como una obra histórica ni como un manifiesto político. Era, en apariencia, un simple registro burocrático. Pero con el paso de los siglos se transformó en una de las fuentes más extraordinarias para comprender la verdadera dimensión de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos y el drama de miles de personas esclavizadas.
La independencia de las Trece Colonias suele presentarse como el triunfo de la libertad frente al absolutismo británico. Esa narrativa, repetida durante generaciones, omite deliberadamente una realidad incómoda: buena parte de quienes encabezaban aquella revolución eran propietarios de esclavos. Mientras exigían autonomía política frente a Londres y proclamaban derechos universales, mantenían un sistema económico basado en la explotación de seres humanos reducidos a la condición de propiedad.
Para los hombres y mujeres afrodescendientes sometidos a la esclavitud, aquella guerra no enfrentaba únicamente a colonos contra británicos. También representaba una oportunidad inesperada para romper las cadenas que los condenaban al trabajo forzado. La Corona británica comprendió rápidamente esa posibilidad. En 1775, el gobernador de Virginia, Lord Dunmore, prometió la libertad a los esclavos pertenecientes a propietarios rebeldes que abandonaran a sus amos y se incorporaran a las fuerzas leales al rey. Miles respondieron al llamado, no por fidelidad a la monarquía británica sino porque vislumbraban, quizá por primera vez, una posibilidad concreta de decidir sobre sus propias vidas.
Cuando la guerra concluyó en 1783 con la derrota británica, surgió un problema inesperado. El tratado de paz establecía la restitución de las propiedades confiscadas durante el conflicto y muchos propietarios estadounidenses reclamaron la devolución de los esclavos que habían escapado hacia las líneas británicas. Para ellos seguían siendo bienes materiales. No reconocían su condición de personas libres ni admitían que hubieran tomado una decisión política. Reclamaban exactamente lo mismo que quien exige la devolución de un caballo, una carreta o una plantación.
Fue entonces cuando apareció el Book of Negroes. Bajo la supervisión del comandante británico Guy Carleton y con la participación del brigadier Samuel Birch, las autoridades confeccionaron un registro minucioso de cada hombre, mujer y niño negro autorizado a abandonar Nueva York junto al ejército británico. El documento tenía un objetivo práctico: demostrar que esas personas reunían las condiciones establecidas por las autoridades militares para ser consideradas libres y evitar que fueran nuevamente esclavizadas.
Lejos de limitarse a enumerar nombres, el registro ofrece un retrato humano de enorme riqueza. Cada inscripción incluía la edad aproximada, características físicas, el nombre del antiguo propietario cuando existía, el lugar del que había escapado, el barco en el que embarcaría, el destino previsto y, en muchos casos, observaciones sobre las circunstancias de su liberación. Allí aparecen carpinteros, cocineras, lavanderas, marineros, artesanos, soldados, niños nacidos durante la guerra y familias enteras que habían logrado permanecer unidas después de años de persecuciones.
Cada una de esas anotaciones constituye una pequeña biografía. Detrás de cada nombre existe una historia de fuga, de resistencia y de supervivencia. El Book of Negroes convierte en protagonistas a personas que durante siglos permanecieron invisibles en los grandes relatos nacionales. No registra únicamente un traslado de población. Registra la decisión consciente de miles de individuos que rechazaron regresar a la esclavitud aun cuando ello implicara abandonar para siempre la tierra donde habían nacido.
El valor histórico del documento también reside en lo que revela acerca de la naturaleza del poder. La libertad de aquellos refugiados dependía de un certificado firmado por funcionarios militares, de una inspección administrativa o de una anotación realizada por un escribiente. Bastaba que un antiguo propietario presentara un reclamo convincente para que una persona pudiera ser obligada a regresar a la esclavitud. La frontera entre la libertad y el cautiverio podía reducirse a unas pocas líneas escritas sobre un papel.
Alrededor de tres mil personas fueron registradas antes de embarcar rumbo a Nueva Escocia, donde las autoridades británicas prometían tierras y una nueva vida. Sin embargo, las promesas imperiales distaban mucho de convertirse en realidad. Muchos recibieron parcelas improductivas, sufrieron discriminación racial y quedaron relegados frente a los colonos blancos. La libertad jurídica no eliminó las desigualdades económicas ni las jerarquías sociales heredadas de la esclavitud. Décadas más tarde, centenares de aquellos refugiados volverían a emigrar hacia Sierra Leona en busca de condiciones más dignas.
Esa experiencia demuestra que la abolición formal de una relación de dominación no garantiza por sí sola la construcción de una sociedad igualitaria. Sin políticas públicas orientadas a reparar las desigualdades, distribuir recursos y garantizar derechos efectivos, la libertad puede convertirse en una promesa vacía. La historia del Book of Negroes recuerda que los mercados nunca corrigieron espontáneamente las injusticias que ellos mismos ayudaron a consolidar. Las profundas desigualdades surgidas de la esclavitud no desaparecieron por obra de la competencia económica ni por la mera defensa de la propiedad privada, sino que exigieron largas luchas sociales, organización colectiva y la permanente intervención de quienes defendieron la ampliación de derechos.
Por eso este documento resulta extraordinariamente contemporáneo. En una época donde diversos discursos vuelven a presentar al mercado como solución universal y reducen la acción del Estado a un obstáculo para el desarrollo, el Book of Negroes recuerda que la libertad carece de sentido cuando no está acompañada por igualdad de oportunidades, protección de los sectores más vulnerables y reconocimiento efectivo de la dignidad humana. La historia demuestra que las sociedades construidas exclusivamente alrededor de la lógica de la propiedad y la rentabilidad suelen reproducir viejas formas de exclusión bajo nuevos discursos.
El Book of Negroes permanece hoy como una fuente imprescindible para comprender que la independencia de Estados Unidos no fue únicamente la historia del nacimiento de una nación. También fue la historia de miles de personas esclavizadas que lucharon por conquistar una libertad que los propios revolucionarios no estaban dispuestos a reconocerles. En sus páginas no aparecen grandes discursos ni declaraciones solemnes. Aparecen nombres. Y esos nombres bastan para recordar que, detrás de toda epopeya nacional, siempre existen historias silenciadas que cuestionan el relato oficial y obligan a revisar críticamente el pasado.
Prof. Walter Onorato
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